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Máquinas de escribir
Las máquinas de escribir siguen siendo utilizadas en tiempos de las computadoras debido a su gran practicidad. No en todos los lugares del mundo ha llegado la informática. La gran ventaja de las máquinas de escribir es que no requieren de ningun tipo de energía eléctrica ni artificial, tan sólo la energía humana. Portátiles y de funciones variadas, las viejas máquinas de escribir siguen dando batalla. Juzgados y dependencias de gobierno, escribanías y destacamentos policiales siguen dependiendo de estas máquinas para asegurar su ¿Qué partes de las máquinas de escribir siguen siendo de fabricación casera? La respuesta es: las cintas.
Cintas para máquinas de escribir
Para mayor economía se podría íntentar la colocación en plaza de cintas preparadas y bien acondicionadas para utilizar enrollándolas en los carretes usados; ya que los mismos están construidos en un material fuerte y resistente, que no justifica que por estar la cinta gastada deba tirarse también el carrete. Esta sugestión puede ser lógicamente aceptada por el comprador, con la explicación previa correspondiente, que indiscutiblemente la encontrará acertada cuando se le haga notar la diferencia de precio que paga por el carrete que tira en cada cambio de cinta.
Este sistema podría crear una nueva modalidad en la práctica de las ventas de cintas, que sería interesante experimentar. A pesar de lo que dejamos dicho, pasaremos a describir las distintas etapas por que pasa la fabricación acondicionamiento normal de las cintas para máquina de escribir, hasta su presentación a la venta. Siempre combiene contar con una cinta comercial para máquinas de escribir, de manera de poder pesarla y compararla con nuestro producto. Procedemos a eliminar la carga de colorante que contiene dicha cinta, para lo cual la sumergimos en una taza de alcohol de quemar y con un palito la movemos para asi ayudar a que se disuelva el colorante. Si viéramos que el colorante no se desprende fácilmente, es porque puede tratarse de un colorante empastado con vaselina. En este caso debemos comenzar el trabajo con un nuevo trozo de cinta de iguales dimensiones utilizando un disolvente apropiado, para substancias grasas, como la nafta o la bencina, etc. Una vez que la cinta no desprende más colorante en el medio disolvente, que habremos cambiado varias veces, no debemos esperar o pretender que la cinta vaya a quedar blanca, pues la misma habrá quedado teñida con el colorante de la carga y este color es por lo general difícil de eliminar. amos secar la cinta en esas condiciones y una vez seca la planchamos para alisarla y eliminar los restos de humedad, la pesamos y establecemos la diferencia con el peso anterior para conocer la carga de colorante que lleva por metro. Se anota y continúa el estudio. Por medio de una lente cue-hilos contamos el número de hilos de la urdimbre
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