Historia de los vehículos de carga pesada o industriales

Cualquiera puede imaginarse cuál habría sido el avance de la. industria de no haberse inventado la máquina de vapor, los motores diesel y de gasolina, y la maquinaria operada por energía eléctrica o hidráulica. La verdad es que el desarrollo industrial de hoy en día no sería el que todos conocemos. El agricultor seguiría empuñando la hoz a la hora de la siega; coches y carros tirados por caballos transportarían aún pasajeros y carga, como hace más de un siglo, a lo largo de calles y caminos hechos, igual que antaño, por equipos de obreros manuales; y la producción de nuestras fábricas tardaría días enteros, e incluso semanas, en llegar a sus puntos de destino, en vez de unas cuantas horas. En resumen: que el pico y la pala continuarían reinando sobre este sector del mundo laboral.

También es cierto que hoy en día no solemos conceder mucha atención al importante papel desempeñado por los vehículos. de trabajo. Y sin embargo, basta echar un vistazo a una carretera, a las obras de un edificio en construcción, a una cantera, mina, túnel, muelle y tantos otros lugares de trabajo, para verlos allí, realizando con eficiencia las diversas labores que se les encomiendan. El progresivo aumento del parque automovilístico está cambiando el aspecto de los más importantes países del mundo

Pese a la grandiosidad de las nuevas edificaciones, y por impresionante que resulte una larga y recta autopista, no es menos apabullador el precio que tales muestras de progreso imponen a sus beneficiarios; porque entre otras cosas, hay que considerar que los "monstruos" de la carretera y la maquinaria motorizada expelen por sus tubos de escape gran cantidad de gases nocivos que contaminan el aire.

La contaminación atmosférica es ya tan notable, que ha merecido cierta atención por parte de autoridades y particulares. Los fabricantes de automóviles hacen lo posible por reducir este peligro. En lo que concierne a la construcción de carreteras y grandes urbanizaciones, se realizan igualmente constantes esfuerzos para salvaguardar la belleza de los campos, pueblos y ciudades. Y no deja de resultar bastante paradójico, por cierto, el hecho de que sean los vehículos de trabajo, precisamente, los que estén reparando ahora algunos de los desaguisados cometidos por muchos constructores sin escrúpulos de hace pocos años. Por nuestra parte, deberemos obrar con más conciencia para evitar que el paisaje siga sufriendo injustos detrimentos.

En este libro encontrará el lector algunos de los más interesantes "caballos de batalla" de la industria moderna desde los "monstruos" hasta los "minis" últimos modelo; de los más asombrosos vehículos de trabajo.
Todos los vehículos de trabajo de hoy en día son formas evolucionadas de los que fueron ideados y construidos hace muchos años. Es corriente que los jóvenes de ahora consideren raras a aquellas viejas máquinas, y hasta de cómico aspecto, incluso; pero de no haber sido por la aparición del tractor de vapor con remolque de 110 toneladas en 1924, o de la locomotora de los circos y espectáculos ambulantes de principio de siglo, o de tantos otros aparatos más, los ingenieros, contratistas de obras, transportistas y fabricantes de la actualidad no contarían con los potentes y eficientes vehículos que conocemos.

El "Scamell 100Tonner", fabricado por vez primera en 1929, y con un peso aproximado de 100 toneladas, fue el mayor vehículo de su tiempo. Su tractor remolcaba una plataforma con el que podía transportarse hasta una locomotora de ferrocarril. Su velocidad máxima, a plena carga, era de unos 9 km por hora, y su consumo, de unos 4,5 litros de gasolina para un recorrido de 9 kilómetros. En cuanto al peso total del artefacto era tan considerable que su constructor, temiendo que pudiera hundirse en terrenos blandos, lo dotó con gatos mecánicos unidos a su bastidor, para evitar que se quedase atollado.

Lo relativo a salvar cerradas curvas en un trayecto sinuoso suponía un peliagudo problema, ciertamente; pero con el añadido de una cabina adosada a la parte trasera de la plataforma se consiguió que un peón situado en ella contribuyese a la maniobra. Ya fin de que el conductor se enterase de lo que su ayudante estaba haciendo, se los enlazó a los dos mediante una línea telefónica. Un potente motor de 80 HP, con caja de cambios de 8 velocidades, suministraba potencia superior.

 

Tractor "Scamell" de 100 ton.(1929)

traba la potencia necesaria para la tracción de grandes pesos. Una de las cargas más singulares que hubo de transportar este vehículo la representó una ballena de 95 toneladas que había quedado varada en una playa.

Otro antiguo y gran vehículo de transporte, aparecido en 1929, fue el tractor con remolque "Crane 110Ton Trailer" (capaz de transportar cargas de hasta 110 toneladas sobre una plataforma provista de dos carros articulados y giratorios, o bogies. Cada carro articulado llevaba dieciséis ruedas montadas en cuatro ejes. El arrastre de este pesado complejo requería no menos de cuatro potentes tractores de vapor.

Entre las primeras y más destacadas empresas dedicadas al transporte por carretera figuró la compañía británica "Foden", la cual presentó en 1920 su vehículo de carga "Flexible", provisto de seis ruedas (derechacentro), que pronto habría de recorrer, bufando y jadeando, las carreteras de Gran Bretaña. También contribuyó la "Foden" a la amenidad de ferias y fiestas populares con sus enormes armatostes sobre ruedas y movidos por vapor (derechaarriba), a los que muchos empresarios de circos y espectáculos utilizaban ya en 1908 para transportar carruseles.

Otro "caballo de batalla" de la compañía "Foden" fue el tractor agrícola "AgriTractor" (derechaabajo), pródigamente usado en 1928 para multitud de funciones, aparte aquella para la que había sido ideado: la labranza. Los tractores de vapor del tipo del "AgriTractor" fueron los precursores de los modernos modelos con motor diesel o de gasolina que hoy se ven por todos los ámbitos rurales del mundo.