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Electricidad industrial

 

 

electricidad industrialLa electricidad ha fascinado al hombre desde los tiempos de los griegos y quizás desde antes. Algo muy significativo en la historia de la electricidad es sin duda la experiencia del norteamericano Benjamin Frankilin con el hilo del cometa que adentró en la tormenta, dando el primer paso en el control de la electricidad. A partir de aquí la conducción eléctrica se abría a las posibilidades del hombre, que desarrollaría una gran tecnología que permite que esto se esté leyendo en este instante.

Ya los hombres primitivos asignaban a las tormentas eléctricas la cualidad divina, y si una persona es alcanzada por un rayo, ésta se convertía en un individuo sagrado, con poderes, por supuesto, en caso que sobreviviera.

Antes de pasar a ver el uso de la electricidad y sus posibilidades en gran escala, nos adentraremos en los diferentes tipos de electricidad.

 

Tipos de electricidad

Electricidad atmosférica


La electricidad atmosférica tiene en el rayo su expresión de máxima intensidad y peligro para los obreros que, como los pastores y agricultores, cumplen sus tareas habituales a la intemperie.

El rayo puede definirse como una tremenda descarga que se cumple entre las nubes y la tierra en una reducida fracción de segundo.

El rayo determina sobre el cuerpo humano: efectos térmicos (quemaduras variadas por la temperatura que es capaz de des· arrollar la descarga eléctrica; estas quemaduras determinan cicatrices pigmentadas); efectos electrolíticos (descomposición de tejidos); efectos mecánicos o traumáticos (debidos al lanzamiento de la víctima a cierta distancia del lugar donde ha caído el rayo);  efectos nerviosos (pérdida del conocimiento hasta parálisis de los centros nerviosos, lo cual es causa de muerte; a veces también causa trastorno por estrés post traumático).

 

Electricidad de uso doméstico

 

A pequeña escala, la electricidad puede ser usada en nivel hogareño para diferentes usos. Desde electrodomésticos hasta electromedicina, la conductancia nos ayuda desde cosas tan simples como prender la luz con un interruptor, hasta grandes logros como el bisturí eléctrico, creado tempranamente en el siglo XX. La electricidad funcionó también para desarrollo de elementos y dispositivos modernos de tortura, asociado a pena capital o a tratamientos en psiquiatría: terapia electroconvulsiva. Sin embargo, en el mundo de la casa es posible usar la electricidad para montar un verdadero emprendimiento industrial.

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Electricidad industrial en el hogar

La electricidad industrial es una variante de la electricidad en cuanto a sus aplicaciones. Además de tratarse de grandes voltajes eléctricos, depende la industria tendrá diferentes usos. Lo principal que la electricidad aportó al terreno de la industria, permitiendo la segunda y la tercera revoluciones industriales, es la posibilidad de automatización de los procesos industriales. Se trata de la misma manera en que actúa el cerebro a la hora de automatizar los procesos que fueron percibidos por la consciencia, que luego de atravesar un aprendizaje, se vuelven inconscientes. El hombre siempre ha actuado así desde lo más temprano de su historia: primero encuentra una herramienta que luego puede fabricar, y esto lo hará en la medida que le sirve para crear otra herramienta nueva.

La electricidad industrial podría entonces homologarse a un gran “inconsciente” de la sociedad, donde todo lo que tiene que ver con la repetición continua de procesos industriales queda para las siguientes generaciones que disfrutan de esa tecnología. La automatización industrial es el germen de tecnologías simples hasta la robótica. En la historia podemos compararla con el cambio de los remeros de los barcos por las velas de los actuales veleros. Como se puede ver en este ejemplo, la automatización no reemplaza en la evolución a su invento anterior, pues el remo sigue siendo relevante y muy practicado en la actualidad, a la par de la vela.

Pero para lidiar con la electricidad industrial también es necesario domesticarla, aprender para no depender de esa transmisión inconsciente de generación en generación. Para ello también hay que lidiar con las consecuencias, como son los accidentes.
 

 

Accidentes por Electricidad industrial

 

También la electricidad industrial -incluyendo bajo este rubro el uso de la corriente eléctrica en sus diversos aspectos- tiene acciones diversas y hasta puede provocar la muerte del accidentado:

efectos térmicos (que están en relación directa con el grado de humedad de la piel; en efecto: la piel húmeda favorece el pasaje de la corriente y la carga eléctrica del individuo; en caso de 'sequedad' tegumentaria pueden producirse quemaduras diversas hasta del esqueleto);

efectos electrolíticos (trastornos del equilibrio humoral);

efectos mecánicos (debidos al trayecto que sigue la corriente eléctrica dentro del cuerpo);

efectos oculares (hemorragias conjuntivales, ,cataratas, etc.);

efectos nerviosos (pérdida del conocimiento, dolores de ca­beza, temblores, parálisis, etc.);

efectos respiratorios (alteración del ritmo respiratorio);

efectos circulatorios (hemorragias);

efectos tegumentarios (desgarramientos de la piel); efectos urinarios (al principio puede haber pérdida de orina y luego retención); efectos intestinales; efectos musculares (contracciones al princi­pio y atrofias después), etc. (1).

PRIMEROS AUXILIOS. - «Al auxiliar a un fulminado, hay que adoptar ciertas precauciones para no correr el mismo riesgo. Aíslese pisando un impermeable, un saco o una tabla seca. Tómese fue fuertemente a la víctima de la ropa y péguese un fuerte tirón; también puede separarse el cable mediante un golpe seco con un palo. Una vez libre del contacto, trátese como una pérdida de conocimiento: aflojamiento de ropas y respiración artificial. Si hay quema­dura, linimento óleo calcáreo».

RESPIRACION ARTIFICIAL. - «En todo los casos en que el accidentado no respira, manténgase la ventilación pulmonar mediante la respiración artificial, a la espera de que lo haga espontáneamente. Para ello coloque al pacien­te de espaldas en el suelo, en lugar bien aireado; levántele los brazos y con ellos comprímase las últimas, costillas para expulsar el aire. No se trata de velocidad de movimientos, sino de mantener siempre el mismo ritmo acompa­sado; gradúense los movimientos a 15 ó 16 por minuto, siguiendo la propia respiración del que actúa. Continúese la operación sin desmayo, prolongándola por espacio de dos horas, si ,es necesario, y siempre que existan latidos cardíacos, comprobados ya sea por el pulso o con el oído aplicado en la región cardíaca».

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