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Cajas de metal

 

cajas de metalManiobrar con metales se puede practicar perfectamente a modo de industria casera, resultando provechosa y apasionante por la facilidad con que se obtienen hermosas reproducciones, pudiendo llevarse a cabo fácilmente fundiendo metales blandos o sea aquellos de bajo punto de fusión v sus aleaciones. Con ellos podremos hacer infinidad de piezas; al principio, de formas elementales como ser plomadas para la pesca, manijas, cucharitas. mangos para cuchillos, pequeños volantes, ruedas para juguetes y tantas otras largo de enumerar.

Fundir un metal, es derretirlo por medio del fuego y darle una forma determinada que deberá conservar indefinidamente después de su enfriamiento. Para conseguir esto es necesario recurrir a ciertos artificios, rodeando la forma que se quiere reproducir con paredes que la cubren enteramente tomando su perfil y volumen, con una suficipnte resistencia para soportar la presión y la temperatura de los metales en fusión.

 

Resulta entonces que para poder fundir necesitamos un primer término, después de la fuente de calor y el recipiente adecuado, una caía donde poder acondicionar el molde del modelo qUe deseamos reproducir para verter en el mismo el metal dlerretido o sea "efectuar la colada".

Para la formación del molde se emplean las llamadas "cajas de metal para fundir", y la tierra especial conocida por "tierra de fundición". La caja de fundir se puede hacer también de madera además de la de metal; las de metal son mucho más sólidas y las únicas emplearlas en los grandes talleres de fundición. Para los que recién se inician resulta mucho más fácil la confección de una caja de madera; la misma está formada por dos marcos de madera de iguales dimensiones que por medio de unos pernos-guía calzan exactamente una sobre otra.

Cada marco lleva una hendidura interior longitudinal que sirve para retener la tierra de fundición del moldeo. El plano de una caja de fundir hecha en hierro fundido, muy apropiada por sus dimensiones, para realizar trabajos caseros de poco volumen. Los ojales llevan las perforaciones correspondientes para el encaje de las espigas ubicadas en la mitad superior; las mismas sse encuentran irregularmente distanciadas en 10 v 20 mm. de los extremos con el fin de evitar que la parte superior pueda calzar con los frentes cambiados.

El paso siguiente se reduce a conseguir la tierra especial para madera, conocida con el nombre de "tierra de fundición"; a veces suele encontrarse en estado natural en algunos suelos, formando yacimientos, tal como sucede con la tierra de París y la de Junin, en la provincia de Buenos Aires.

La tierra de fundición es de composición sílico arcillosa con un porcentaje de sílice de 70 conteniendo además pequeñísimas porciones de hierro, magnesio y calcio. Las condiciones que debe reunir una buena tierra de fundición para servir con eficacia, son las siguientes: ser refractaria, plástica, porosa, permeable a los gélses, homogénea y poseer la humedad conveniente. Hasta aqui hemos dado una ligera descripción de las principales características para reunir una buena tierra para fundir.

A las personas que deseen dedicarse a estos trabajos de fundición les aconsejamos adquirir una cantidad de esta tierra en alguna de las tantas fundiciones de metales que existen en casi todas las grandes ciudades. Contando ya con la caja de metal y la tierra de fundir, nos queda por conseguir el metal y los demás elementos para la fundición.

 

Fundición de metales

 

cPrimer paso. Se coloca la mitad inferior de la caja sobre una tabla bien plana y se carga con tierra que se va presionando con las manos a medida que se aumenta, para darle adherencia a las paredes y formar un bloque sólido que no caiga al levantar la caja. La tierra sobrante se elimina pasando al ras la regla.

Segundo paso. Se coloca sobre la tierra, en el centro, el modelo elegido, en este caso una esfera maciza que presionaremos para hundida en la tierra justamente hasta la mitad, Como es natural, por efecto de esta presión, la tierra desalojada deformará la nivelación hecha por la regla, pero esto lo corregiremos retirando el excedente de tierra con el cucharón y emparejando con la regla.

Tercer paso. Se espolvorea la superficie asi obtenida con polvo fino de carbón vegetal contenido en un saquito de muselina a través de cuyas mallas pasa como por un cedazo.

Cuarto paso. Se calza por sus guias la mitad superior de la caja y con ayuda de un tamiz de tela metálica se reparte tierra de fundición sobre toda la superficie, y a continuación, ayudándonos con el cucharín com­pletamos el relleno, presionando la tierra con la mano y nivelando con la regla, pasándola al ras como hicimos con la parte inferior. Terminamos la operación clavando sobre el modelo la varilla para la colada y la aguja para escape de los gases.

Quinto paso. Se retira la varilla de la colaba B y la aguja de aire C a las cuales se les imprime un movimiento de torsión a medida que se extraen; esto se hace para evitar desmoronamientas de la tierra. Luego, con un martillo, se dan pequeños gOlpecitos en los bordes de la caja con el fin de aflojar el modelo para poderlo retirar sin romper la forma.

Abrimos la caja de metal con precaución y retiramos el modelo; si se produjeran pequeños desmoronamientos, se vuelve a colocar el modelo y se rehacen las partes por medio de las espátulas de tamaño y forma apropiadas.

Si al retirar el modelo cayera en el hueco del molde alguna particula de tierra, se retirará soplando con un tubitos de vidrio o por medio de una bombilla. Nunca se tratará de eliminar estas particulas extrañas em­pleando cuerpos duros, pues fácilmente se estropea la forma.

Sexto paso. Cerrada la caja de metal después de retirar el modelo, se deja cerca de la estufa para que la tierra se seque, operación que según el tamaño demora más o menos tiempo.

 

 

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