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Limpieza y desengrasado del aluminio

 

Como en todos los baños electrolíticos, la rigurosa limpieza de los objetos a tratar en una condición indispensable en la que descansa la terminación de un buen trabajo. Las piezas deben encontrarse libres de toda grasitud y de rastros de contacto con las manos, para evitar lo cual. es indispensable tomar las piezas con pinzas o usar guantes de goma. Se consigue un buen desengrase usando cualquiera de los solventes que se ,consignan a continuación: thinner, tricloroetileno, percloroetileno y benzol; siendo lo más apropiado un des­engrasador a vapor de tricloroetileno.

 

Cuando las piezas que han sufrido este tratamiento se encuentran secas, es necesario sumergirlas en un desengrasante alcalino bien caliente, y de condiciones apropiadas para el aluminio; tal sería una solución de carbonato de sodio al 1,5 %. Deben descartarse las soluciones de álcalis fuertes éomo la soda cáustica, porque atacan enérgicamente al aluminio.

Los tanques para el anodizado dE:­ben estar provistos de extractores para eliminar los gasez tóxicos que se desprenden durante el trabajo del baño. Si las piezas han sido bien desengrasadas, el anodizado se produce sin inconvenientes en toda superficie, aun en los rincones y en­tradas más profundas, observándose en las piezas una coloración verde gris3.cea ligeramente mate.

Dos detalles que no deben olvidarse son:

1. en primer término que las pipzas no sean tocadas con las manos desnuda, sino calzando guantes de goma, y

2. que no entren en el baño formando parte de las mismas otros metales que no sean aluminio o magnesia, pues la oxidación anódica no se produciría.

 

Enjuague del aluminio

Al término del tratamiento anódico, las piezas de aluminio deben enjuagarse en abundante agua corriente para eliminar todc rastro de baño, y a continuación se sumergen en agua hirviendo con lo cual el metal toma una buena temperatura que facilita el secado rápido una vez retiradas.

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