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Lubricantes para metales

 

En el trabajo de maquinado de metales, especialmente donde intervienen tornos automáticos, fresadoras, máquinas roscadoras, etc., el frotamiento y el corte de los metales originan elevadas temperaturas que es necesario evitar a fin de facilitar la operación.

 

Esto se consigue con el empleo de líquidos lubricantes especiales para el maquinado; estos liquidas se proyectan o aplican a la herramienta y al material en el punto de contacto durante la operación.

Los líquidos lubricantes facilitan el trabajo en distintas formas: en primer término, mantienen la herramienta y la pieza a una temperatura moderada, 10 que reduce el desgaste de la herramienta. Además. al evitar una dilatación excesiva, simplifican la tarea del terminado de la pieza con la medida exacta prevista. En segundo término, los lubricantes especiales para maquinado reducen el consumo de energía debido a sus propiedades lubricantes. En tercer lugar, impiden que la viruta de desalojo se suelde a la herramienta, cosa que puede ocurrir cuando se maquinan aceros tenaces. Tienen además estos lubricantes. la propiedad de mejorar la terminación de las superficies, arrastrar las virutas y proteger contra la corrosión.

Antes de la aparición de estos productos en el mercado, era común en los talleres de maquinado de metales el empleo de agua jabonosa con pequeños agregados de querosén  también soluciones acuosas de carbonato de sodio preparadas sin ningún contralor; pero estas soluciones no tienen un efecto lubricante apreciable y actúan virtualmente tan solo por medio de enfriamiento.
Los aceites para maquinado se clasifican en dos grupos principales que comprenden:

 

Aceites  emulsionables  y aceites puros


Los primeros forman emulsiones con el agua y son aplicados en esta forma. Los aceites  son compuestos de aceites minerales  combinados con aceites de origen animal. Las propiedades que debe tener el aceite para maquinado de metales  dependen de las operaciones a que se destina en particular. Pese a estas consideraciones de orden técnico, las mismas pueden ser modificadas en el campo de la práctica de acuerdo al tipo de metal que se trabaja y la clase de operación que se efectúa.

La preparación de estos compuestos para el maquinado de metales, es una base promisora para la iniciación de una industria que bien estudiada y perfeccionada con acertado criterio práctico, puede ser fuente de recursos para el futuro de los jóvenes emprendedores.

Veamos algunas fórmulas de lubricantes del tipo que nos ocupa, comenzando por los más simples, pero de reconocida eficacia.

 

Fórmula


Vaselina líquida liviana. . . 290cc
Agua pura . . . . . . . . . . . . 205cc
Aceite rojo ............... . . . . 90cc
Soda cáustica .................. 10 gramos

 

La preparación se hace en dos partes: primero se disuelve la soda cáustica en el agua; aparte se mezcla el aceite rojo con la vaselina líquida, agitando bien, y después se incorpora la primera disolución agitando prolijamente el preparado, que debe presentar un aspecto lechoso, quedando listo para envasar.

Compuesto de aceite para cortar:


Se trata de una mezcla de aceite mineral liviano, con un 15 a 30 % de aceite de grasa de cerdo. Esta variación en el porcentaje de grasa de cerdo depende de las operaciones de maquinado a que se destine y de las velocidades desarrolladas en las mismas. Está especialmente indicado para tornear, taladrar y fresar acero y hierro forjado.

Es conveniente que el aceite de grasa de cerdo no contengan más del 5% de ácidos grasas libres, pues en las temperaturas desarrolladas durante el corte y la fricción, estos ácidos suelen atacar el metal.

 

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