Volver a seguridad industrial

Sistemas de calefacción

 

 

Para producir la calefacción de los locales de trabajo se ha recurrido a todos los procedimientos conocidos de calefacción. La función de la Higiene, en este caso, consiste en establecer cuáles son las técnicas de calefacción más apropiadas y cuáles deben ser rechazadas por incómodas y peligrosas para la salud.

Debe tratarse -aunque en la práctica resulte difícil obtener­ que la calefacción determine una distribución regular de la temperatura en todos los lugares del local.

La calefacción no debe alterar el aire ni debe ser la causa de su alteración con humos, ácido carbónico, óxido de carbono, etc. Para impedirlo, los materiales de combustión (leña, hulla, coque, petróleo), deben quemarse rápida y totalmente en un hogar impermeable (de mampostería, tierra refractaria o metal); los gases producidos en el hogar deben ser expulsados del edificio por intermedio de una chimenea y de un tubo de ladrillos o de alfarería.

Según la ubicación de los mecanismos productores de la cale· facción, ésta puede ser local y central.

En la calefacción local el mecanismo se halla en la misma ha­bitación cuya temperatura se quiere regular.

La característica de la calefacción central es que el mecanismo termorregulador se encuentra a cierta distancia de los locales sometidos a su acción.

 

Calefacción local

La calefacción local se consigue mediante chimeneas y estufas.

 

Chimeneas

Están formadas por un hogar, donde se quema el combustible, y un tubo para la salida del humo.

El hogar, construído sobre una de las paredes, es abierto, de modo que su fuego puede verse y el calor que desprende se co­munica a las capas de aire inmediatas, y de éstas a las vecinas, lo cual determina, por el movimiento del aire, al tiempo que el calentamiento de la habitación, su ventilación. Las chimeneas tienen el inconveniente de favorecer la entrada de aire alterado y de no producir una calefacción uniforme.

 

Estufas

 

Se diferencian de las chimeneas en que sus hogares son cerrados. Las hay de dos tipos: de combustión rápida y de combustión lenta.

Las estufas de combustión rápida requieren poco combustible por vez, por cuyo motivo éste tiene que ser renovado muy seguido; los gases que se desprenden durante la combustión pasan a través del combustible para ser eliminados por la chimenea. El hogar es de metal o de loza. Su rendimiento es grande, pero· desecan y alteran el aire, tienen poca capacidad de ventilación y la temperatura de la habitación disminuye pronto cuando se apagan.

En las estufas de combustión lenta o estufas de fuego cantinua, el combustible quema muy despacio (porque en el hogar penetra poco aire y los gases que resultan de la combustión también son expulsados con lentitud); de esta manera resultan muy económicas, pues se cargan tan sólo una o dos veces al dia, y reducen las pérdidas del calor desprendido por los materiales de com­bustión. Sin embargo, estas estufas son peligrosas y deben ser prohibidas sin distingos de ninguna naturaleza, ya que la combustión incompleta y su lentitud favorecen la formación de óxido de carbono y otros productos tóxicos que al ser respirados en cantidad pueden ser causa de asfixia, además de otros trastornos (dolores de cabeza, vértigos, etc.).

Procedimientos más modernos de calefacción local son los que emplean el gas y la corriente eléctrica como fuentes de calor.

* Calefación por gas.

Tiene las ventajas de no producir ce­nizas ni humos, los aparatos son de muy fácil manejo y permiten obtener pronto los efectos deseados. Hay que vigilar cuidadosa­mente que las cañerías para el gas no tengan escapes, a fin de impedir peligrosas explosiones. La calefacción por gas es prác­tica para calentar locales rápidamente y por poco tiempo (cocinas, vestuarios).


Calefacción eléctrica.

Los aparatos de calefacción eléctrica se basan en el hecho de que «una corriente eléctrica al atravesar un alambre encuentra una resistencia que tiene por efecto transformar en calor una parte de la intensidad eléctrica: el platino, ferro-níquel, etc.).

Entre los beneficios de la calefacción eléctrica, figuran: su fácil manejo, su limpieza, su elevado rendimiento (98 %), no al­tera la atmósfera.


* Calefacción central

La característica de la calefacción central es que la fuente de calor se halla fuera de los locales que se desean calentar y que el calor llega a ellos por conductos especiales. La calefacción cen­tral tiene las siguientes ventajas: permite calentar simultánea­mente varias habitaciones o locales, mantiene en ellas una tem­peratura uniforme, es económica, no expone a la acción de las cenizas, humos y hollín. Aunque en· sí no es causa de alteración del aire, la calefacción central requiere que las habitaciones so­metidas a ella gocen de permanente ventilación, a fin de reducir los peligros del aire confinado.

Por distintos procedimientos puede obtenerse la calefacción cen­tral: por aire caliente, par agua caliente, par vapor de agua.

 

* Calefacción central por aire caliente

 

 

A pesar de los perfeccionamientos introducidos para mejorar la calefacción central por aire caliente, todos sus sistemas son poco recomendables, pues aun en el caso de qué no alteren la composición química del aire, . (lo que puede ocurrir al agrietarse la mampostería), éste tiene reducida capacidad ,calorífica, por lo cual debe ser recalen­tado, y en ,estas condiciones es muy seco y contiene menor pro­porción de oxígeno.

 

* Calefacción por agua caliente

 

Es muy ventajosa, pues el agua tiene mayor capacidad calórica que el aire y distribuye el calor uniformemente.

La calefacción por agua caliente puede hacerse mediante dos sistemas: a) baja presión; b) a alta presión.

Sistema a baja presión. - Desde una caldera ubicada en la parte inferior del edificio el agua sube hasta un recipiente de expansión construído en su parte superior y abierto a la atmós­fera, por intermedio de un conducta ascendente; un conducta de retama asegura que del recipiente de expansión el agua regrese a la caldera

.

 


Búsqueda personalizada